Desde el origen de las civilizaciones como sociedades se ha considerado apoyar su bienestar y protección en amuletos y talismanes, los fenicios, los romanos, los vikingos y los egipcios compartían y atribuían poderes mágicos más allá de la razón a la piedra azabache, cuya formación data de unos sesenta y cinco mil millones años atrás en la era prehistórica, su existencia parte de árboles que se encontraban carbonificados, bajo mucha presión y sin oxígeno, como resultado surgió el  mineral orgánico al que llamamos azabache.

Este mineral es receptivo por lo que absorbe las energías negativas y funge como escudo protector para quien lo lleve, se le considera perfecto contra el mal de ojo, la envidia y los maleficios, de hecho también es conocido como el ámbar de las brujas debido a que por sus cualidades era el medio ideal para dar estructura y fuerza a hechizos; cuentan las historias que los pescadores lo utilizaban en el cuello para alejar demonios, tormentas y atraer buenas pescas.

Existen varios yacimientos de azabache en el mundo, como en España, Alemania, México, Venezuela, Estados Unidos, Francia y Turquía, este carbón húmico proviene de árboles de la familia araucariáceas y se formó durante el periodo cretácico, es un mineral delicado por lo que se recolecta manualmente y desde su descubrimiento fue utilizado en joyas, de hecho en antiguas civilizaciones como la egipcia solían colocar la joyería junto a los cuerpos sin vidas pues creían que el azabache les brindaría protección en el camino a la eternidad.

El azabache tiende a poseer forma irregular, color negro o pardo que al pulirlo toma un brillo característico pues una vez obtenido no lo pierde con el tiempo, se reconoce su autenticidad por la línea marrón que dibuja al frotarlo en cualquier superficie, además de arder y generar grandes cantidades de humo, acompañado por un olor fétido al exponerlo al fuego, este es considerado una piedra semipreciosa con cualidades místicas, muchos colocan una cinta roja acompañada por un azabache como protección a los bebés recién nacidos.

Los antiguos chamanes utilizaban las piezas de azabaches como medio para romper hechizos y maldiciones, colocándola en el punto final de la columna, a nivel del coxis, donde se encuentra el chacras más importante del cuerpo pues lo consideraban el centro y conexión con la tierra, por lo que los efectos del azabache al partir de ella limpiaban y contrarrestaban toda la energía negativa del individuo.

Puede utilizar el azabache como amuleto recolector de energía negativa, llevándolo en un brazalete o colgante, algunas personas comentan que llevar una pieza de azabache en un pequeño saco de cuero negro junto a un cuarzo atrae buena suerte, además se le atribuyen efectos desestresantes y se cree que genera avances positivos en personas que presenten artrosis, episodios de insomnio y crisis nerviosas.

Si una persona conserva por largo tiempo un azabache se recomienda colocarlo en tierra en alguna maceta durante un día, permitiendo así que descargue toda la energía negativa y se recargue con la energía de la tierra, pudiendo así recuperar sus cualidades protectoras.

La forma más conocida alrededor del mundo del azabache es la Higa, esta es una pequeña mano con el puño cerrado y el pulgar entre los dedos índices y medio, señalando el corazón, atento ante cualquier amenaza, también conocido como la mano poderosa.