Practicando jogging (correr libremente por distintos espacios) el nivel de esfuerzo es de intensidad media (pulsaciones cardíacas en torno a las 120/minutos), pero de larga duración (normalmente corremos entre treinta minutos y una hora). Es un deporte de resistencia, así como la natación y el ciclismo. De hecho, al activar continuamente el sistema cardiovascular y el sistema respiratorio, se oxigena el organismo, mejora la circulación sanguínea y aumenta la capacidad del corazón y los pulmones. Con lo que podemos vivir con buena salud hasta una edad avanzada.

Con el jogging se queman más calorías que con cualquier otro deporte: alrededor de quinientas calorías por hora con una velocidad media de 10km/h. Utilizamos todos los músculos de las piernas continuamente, sin embargo, la sensación de dificultad se mantiene moderada: los muslos no se calientan porque el esfuerzo se reparte por toda la parte inferior.

Por otro lado, se obliga al organismo, una vez utilizada toda la energía disponible (alrededor de unos 40 minutos) a recurrir a las reservas de grasa para que funcione. De esta manera, si corremos 10km/h, con relativa fluidez respiratoria, se consume alrededor de 30% de grasa durante 30 minutos, mientras que alguien que corra un maratón quemará alrededor de 60% durante la tercera hora de carrera.

Acompañado de un seguimiento médico y alimentario, correr sería lo más indicado en un régimen de adelgazamiento. Cuando corremos, no sólo nos esforzamos mucho sino que además actuamos contra la grasa. Otro de los aspectos positivos de correr, es que no sólo se obtienen beneficios físicos, sino también psicológicos. Correr permite, en primer lugar, desahogarse, atenuar el estrés, las angustias, las preocupaciones y la ira. Te hace ver las cosas de otro modo, sobre todo cuando lo practicamos en grupo y en un entorno natural (a la orilla del mar, de un lago o de un río, en un bosque…) lejos del ruido y la contaminación.

Además, cuando corremos, nos sentimos bien inmediatamente. El motivo: la secreción de hormonas. En primer lugar, la adrenalina que, como todos sabemos, da energía. Después, las endorfinas, que secretadas en masa al cabo de un tiempo corriendo, provocan una intensa sensación de placer y bienestar. Incluso nos podemos sentir casi eufóricos. El jogging es uno de los deportes más completos, cuando lo hacemos utilizamos todos los músculos del cuerpo: nuca, espalda, brazos, abdominales, glúteos, muslos, pantorrillas… A las mujeres les ofrece la posibilidad de trabajar antes las piernas que la parte alta del cuerpo, sobre todo al correr en un terreno irregular.

Por otra parte implica que trabajemos la postura. Los músculos que rodean la columna vertebral y los abdominales están obligados a esforzarse y conservar cierta tonicidad. Practicar esta disciplina a diario trae muchos beneficios para nuestra salud y bienestar, empezarás a notar los cambios desde el primer momento. Esta actividad puede ser practicada por personas de todas las edades y es una gran forma de obtener el cuerpo deseado para este verano.

ALFA