En la antigüedad, era muy común utilizar libros para la adivinación del futuro. En esa época, se creía firmemente que los libros traían consigo significados ocultos, por lo que los libros tenían más propósitos que el de transmitir conocimientos al lector. La bibliomancia surgió en el Imperio Romano, una técnica conocida como el arte de adivinar el futuro a través de la utilización de los libros.

El término bibliomancia se deriva del griego “Biblio”, que se traduce al español como libro, y “Manteia”, que significa adivinar en español. En líneas generales, la Bibliomancia se reconoce como el rito que consiste en abrir un libro al azar e interpretar el primer párrafo que se puede leer en la página. No obstante, el arte de la bibliomancia se puede llevar a cabo de dos maneras, con el método directo y el indirecto.

El método directo consiste en que el bibliomante se encarga de guiarse a sí mismo para poder abrir el libro en la página adecuada. Para una adivinación más concreta, el bibliomante suele permanecer con los ojos cerrados mientras consigue la página que será utilizada. Asimismo, también se le puede pedir al interesado en la lectura que abra él mismo el libro.

Sin embargo, el método indirecto se deja llevar por la naturaleza. Para este método de adivinación, el bibliomante abre el libro justamente por la mitad en un espacio en donde haya una buena corriente de aire, y deja que el viento vuele las hojas para determinar que párrafo será utilizado para la lectura.

La bibliomancia puede llevarse a cabo incluso por el propio interesado, de manera autónoma, sin embargo, esto no es recomendable, ya que se piensa que las expectativas de los resultados que podrá obtener con esta adivinación podrán interferir en los mismos, por lo cual no es una predicción objetiva y carece de valor.

A pesar de que no es una técnica de uso común, en la actualidad existen personas que prefieren la Bibliomancia antes que otros métodos, para lo cual utilizan algunos libros clásicos o un libro con el cual el interesado en la lectura sienta una especial afinidad.

La bibliomancia, a pesar de que se le atribuye en sus orígenes al Imperio Romano, no tiene un auge realmente popular sino hasta la Edad Media, cuando la Eneida de Virgilio era utilizada para predecir el futuro del interesado que consultaba al bibliomante.

El libro ejemplar de la bibliomancia en el Oriente es el I Ching, un libro que contiene numerosas citas adivinatorias que fueron seleccionadas a través del lanzamiento de unas monedas especiales, siendo un método muy utilizado en China incluso en la actualidad.

Es posible afirmar, con total certeza, que la bibliomancia es un método muy particular de adivinar el futuro, sin embargo, es tan exacta como el gran abanico de artes y métodos existentes para este propósito, siendo una gran alternativa para todos aquellos que deseen conocer un poco más de su futuro, de manera sencilla y rápida.