Cada vez son más comunes las prendas elaboradas en plata u otro metal, bañadas en oro. Esto se debe a que lucen como una joya de oro, son muy elegantes y a su vez mucho más económicas; sin embargo, su cuidado amerita tomar en cuenta algunos detalles con la finalidad de no dañar la prenda y así lograr preservarla por mucho tiempo. A continuación, conoceremos cuales son los cuidados y previsiones que se deben de tener con una prenda bañada en oro, así asegurarnos de que dure en perfectas condiciones a pesar del transcurrir del tiempo.

Bañar una pieza en oro quiere decir depositar una capa de oro sobre la superficie de la prenda, pero para conseguir ese depósito es necesaria la realización de procesos químicos o electroquímicos, por esta razón realizar ese trabajo no está al alcance de todos y debe acudirse a un experto. Los baños varían de acuerdo a la longitud y espesor de los mismos, claro está que a mayor cantidad de oro en la superficie de la prenda, más alto será su costo, sin embargo sin importar sus dimensiones, jamás tendrá las características reales de una joya fabricada originalmente en oro y esto hace que amerite un mayor cuidado.

  • La primera recomendación es no realizar actividades deportivas mientras se utiliza la joya, debido a que el pH generado por el sudor podría alterar la estabilidad de la pieza, incluso arruinar su baño.
  • Se debe evitar a toda costa que la pieza tenga contacto con productos cosméticos o domésticos que puedan alterar su color, algunos de estos como: lacas, perfume, cremas hidratantes, shampoo, jabón, lavaplatos, entre muchos otros.
  • Al momento de realizar la limpieza de la pieza se deben usar agua tibia, jabón con un pH neutro, cepillo de dientes y un pañito de algodón o gamuza. Jamás conviene guardar las piezas húmedas, por el contrario hay que secarlas muy bien o su color y brillo podrían verse comprometidos.
  • Es recomendable guardarlas en estuches individuales o protegidas con un papel, esto con la finalidad de que no se rayen al estar en contacto con otras piezas ni que la mala conservación comprometa el estado de la joya.

A simple vista estas joyas pueden lucir igual que las elaboradas en oro; no obstante, solo el buen cuidado y mantenimiento serán garantías de que se mantengan así y permitan lucir el brillo característico y la elegancia sin que esto afecte de forma definitiva en las finanzas.

ALFA