La celebración del mágico espíritu navideño, tiene orígenes nórdicos y se remonta a más de 2000 años en la antigüedad. Su principio es astronómico y lo primordial era conmemorar la llegada de los días más cálidos, cuando ocurre el solsticio de invierno y la tierra está más alejada del sol.

Los antiguos nórdicos creían en los fenómenos naturales y depositaban su fe en la magia de los árboles. Sus creencias estaban sustentadas con la llegada del invierno, cuando la naturaleza empezaba a secar su vegetación; para luego renovarla haciendo las cosechas más abundantes.

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Para festejar con la naturaleza, pidiendo a los dioses la prosperidad de mejores momentos; preparaban grandes hogueras alrededor de los árboles sagrados, iniciando los ritos de los druidas o sacerdotes, quienes veneraban los bosques e invocaban las fuerzas del espíritu de la navidad.

El evento es visto como el retroceso de la presencia solar en el cielo, hay en su concepto una regresión del día 25 de diciembre establecida por el calendario juliano; cuando el Papa Gregorio XIII cambió el anuario, ubicando el solsticio de invierno el 21 de diciembre, por la diferencia de días entre el año civil y el año tropical.

En el invierno, el hambre era muy común; por lo tanto los pueblos debían prepararse con muchos meses de anterioridad. Por eso, colocaban todo el énfasis cuando llegaba el momento del solsticio, depositando toda su fe para salir de aquellos períodos difíciles.

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En muchas partes del planeta es tradicional celebrar esta fecha de distintas maneras, sobre todo con un ritual de agradecimiento por los favores concedidos durante todo el año; y para que se cumplan los nuevos deseos en los meses venideros. Son momentos de infinita alegría, propicios para efectuar la invocación que en los últimos años ha sido adoptada por muchos países del mundo.

Los materiales a utilizar son velas color naranja, un mantel  rojo, objetos dorados, tijera, flores multicolores, incienso y esencia de mandarinas. Las personas o miembros de la familia, deben agruparse una hora después de la entrada del espíritu de la navidad alrededor de la mesa arreglada previamente con estos implementos, llevando en sus manos las peticiones escritas en una carta.

Se deben encender las velas y meditar profundamente por los deseos escritos en el papel que debieron redactarse en orden de prioridad, de mayor a menor. En primer lugar por la paz, bienestar y armonía entre los pueblos del mundo; luego pedimos por nosotros en general, cosas que deseamos adquirir o situaciones que queremos resolver, siempre dando gracias anticipadas por los favores que se van a conceder.

A continuación se cortan las diferentes peticiones en tiras, guardándolas hasta la llegada del avivamiento del espíritu navideño en el próximo año. Únicamente se quemarán los deseos que se han cumplido. En el canal de YouTube «YesHeis», puede disfrutar de una bella reflexión de la navidad a través de este vídeo.

El espíritu navideño, es la disposición de caridad, benevolencia y amor que debemos dar al prójimo. Una energía de fuerza espiritual que llega cada año, para iluminar nuestras vidas de dulce alegría, fe y esperanzas.

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ALFA