Durante la evolución del hombre y con él la evolución del mundo, en muchas de las culturas existentes se han evidenciado la valoración de las piedras preciosas, ya sea por su brillo, color, belleza o solo por la sensación de poder que estás pudieran generar a quienes las poseen; siempre han ocupado un espacio significativo en la vida del hombre, siendo buscadas con gran perseverancia en los distintos lugares del mundo sin importar lo remoto que estos pudieran estar.

Existen diferencias marcadas entre las piedras o gemas preciosas y las piedras semipreciosas, y estas radican en su inusual apariencia, la dificultad en su ubicación, la pureza de su imagen y lo resistente de su material, siendo así consideradas piedras preciosas en primer lugar el diamante al ser catalogado como la piedra más fuerte, seguido por el zafiro azul y luego el rubí, sin embargo, el resto de las piedras no son minimizadas puesto que pese a su fácil ubicación, siendo esta una de las razones principales para su clasificación, indiscutiblemente derrochan belleza.

Con el constante movimiento de la humanidad, el interés por las piedras preciosas así como su búsqueda ha demostrado paralelamente un latente avance, a ello lo influenció la creencia de que las mismas, poseen cualidades místicas que favorecen a quienes las conservan, que van desde una buena salud, el movimiento de energías positivas, el encuentro del amor, hasta convertirse en imanes del éxito y la felicidad, lo que va estrechamente ligado a los colores de las piedras y los componentes minerales que intervienen en su formación.

El gemólogo George Frederick Kunz, poseedor de la más grande colección de gemas, catapultó el uso de las piedras preciosas con color en la joyería, al realizar el libro titulado: “La curiosa tradición de las piedras preciosas”, que reunió toda una serie de datos, consejos e información sobre el trabajo recaudado durante su vida, y con ello se convirtió en pionero del mercado moderno en piedras preciosas coloridas.

Según su color, su forma y su brillo, cada piedra preciosa tiene una connotación mística que irradia una sutil magia en quienes las poseen, el diamante se encuentra en la categoría de piedras blancas por ello transmite calma, representa luz y belleza, se relaciona con paz y bienestar. El zafiro azul gira entorno a la tranquilidad y protección, su color guarda relación con la frescura del mar y se le atribuyen características estabilizantes y desinfectantes.

El rubí con su intenso color rojo transforma el ánimo de las persona, activa su energía y te despierta e impulsa a estar en movimiento, la esmeralda representa el color de la felicidad, transmite equilibrio e influye en la calidad de vida. El cuarzo cristal tiene sus bases en el color plateado, purifica y se relaciona con la luminosidad y ternura, transmite armonía.