La astrología ha causado fascinación y curiosidad al ser humano desde los inicios de su historia. La palabra astrología hace referente al estudio de los fenómenos astrales y su influencia con la dinámica energética de la vida en la Tierra. Desde reyes hasta súbditos, desde guerreros hasta los más intelectuales, todos en la antigüedad buscaban las respuestas de aquello desconocido gracias al arte de la adivinación astrológica.

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“Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba” suele ser una de las mejores frases con que la astrología se ha defendido de sus más racionales detractores. Pero bien vale conocer un poco más sobre el enigma que yace en la importancia de la práctica astrológica.

La filósofa y astróloga, Margarita Llada, explica en su libro ‘El poder creador de la conciencia’ que “desde la antigüedad se conoce y estudia lo consultado a oráculos, a pitonisas y a astrólogos. Reyes y gobernantes se dirigían hasta ellos para iniciar una batalla, elegir sucesores, predecir cosechas, o profetizar sucesos extraordinarios”.

“De hecho – agrega Llada – Actualmente, rememoramos, en todo el mundo, un evento estelar que, según los libros sagrados, predecía ¡El nacimiento de Jesús! Tres reyes magos, serían guiados hacia “el mesías” por una estrella, y así sucedió, partieron desde Oriente y llegaron al minúsculo establo ubicado en Belén. Recién en el siglo XX, el Papa Juan Pablo II ha declarado que estos “tres reyes magos” eran ¡astrólogos!”

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Si antes era tan importante, ¿qué llevó a un segundo plano a la astrología? A partir del siglo XVII, la racionalidad fue excavando la fosa de la astrología. “La superlativa valoración de la racionalidad hizo prescindible a la astronomía por encima de la astrología, pues el primero exponía lo objetivo, la forma, y el cuerpo de un astro físico, mientras que la segunda se relegaba a lo subjetivo, y al efecto que el astro “podría” producir. Progresivamente, la Astrología fue Relegada a la categoría de “creencia popular” aseverando que la misma no tendría sustento científico”, explica Llada.

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Un salto racional de fe. Para la consultora, Amada Dorta, la distancia entre lo subjetivo y lo objetivo es tan solo un prejuicio bien conservado, pues si bien la astrología puede ser considerada un acto de fe, esta conduce a una profunda comprensión de la dinámica social, calificando entonces como una ciencia espiritual.

“Desde una perspectiva sociológica, las predicciones zodiacales son anteriores a las religiones más importantes del mundo, y el espiritualismo fue la influencia más temprana para regir los gobiernos y la vida civil. Por algo, antes de establecerse la religión y la astronomía, nuestros antepasados observaron al cielo para dar sentido a la vida.”

De igual manera Llada enfatiza que “cuando un ser humano pretende “conocerse a sí mismo”, anhela comprender cómo genera las distintas circunstancias de su vida y está dispuesto a realizar un arduo trabajo para transforma su realidad, en este caso, pueden obtener inestimables recomendaciones, sobre cómo expandir su potencial, en interpretaciones astrológicas con orientación psicológica, evolutiva, integrativa o espiritual.”