Cuando se habla de joyas preciosas lo primero que viene a la mente son diamantes, esmeraldas, zafiros y rubíes. De igual manera sucede si se habla de piedras preciosas y de su precio. Sin embargo, también existen gemas increíblemente hermosas de las poco se conoce y que podrían ser tan o más costosas que las más reconocidas por la mayoría de la gente. Tal es el caso de la turmalina de Paraíba, la cual es considerada como una de las gemas más costosas del mundo.

La turmalina pertenece a un grupo de minerales de la clase VIII, conocidos como los silicatos. Su nombre proviene de la palabra cingalesa “touramalli”, que significa, piedras de colores mezclados tal denominación fue principalmente aplicada a piedras como los circones. Existe otra teoría que su nombre está relacionado con la palabra cingalesa “turamali”, que significa piedra que atrae las cenizas, que hace referencia a su capacidad de adquirir una polaridad eléctrica cuando es sometida a altas temperaturas.

En cuanto a su color puede presentarse en casi todos los colores, desde el transparente o incoloro -llamado acroíta-hasta negro -llamado chorlo o dravita-, pasando por el rojo, azul, rosa y verde, prevaleciendo los verdes oscuros y tonalidades rosas -llamada elbaíta, liddicoatita- el marrón o amarillo -dravita, buergerita-. La más destacada es la de color verde más parecido al verde esmeralda y la variedad Paraíba, que posee un vivo azul eléctrico (turmalina Paraíba) y la mencionada en este artículo.

Asimismo, la tonalidad más rara, es la variedad azul (llamada indigolita). La turmalina roja se llama rubelita, y la verde, verdelita, aunque esos nombres no están asociados a las especies. Incluso, muchas turmalinas pueden presentar varios colores en un mismo cristal. Por ejemplo, la turmalina sandía es uno de los que puede presentar un degrade que va desde el rojo hasta el verde por ello su asociación con la fruta.

Ahora bien, cuando se habla de la turmalina Paraíba, se hace referencia a uno de los descubrimientos más reconocidos de la gemología durante el siglo XX, cuyo nombre proviene de su lugar de origen, Paraíba, un estado plagado de piedras preciosas en tropical país, Brasil.

De acuerdo a la geografía de este territorio, el estado de Paraíba está constituido por rocas resistentes y muy antiguas, que datan aproximadamente del periodo Precámbrico, es decir al menos 2,5 mil millones de años. Estas rocas forman un profundo espacio cristalino dispuesto naturalmente para la producción de hermosas gemas.

Fue en 1987, cuando las espectaculares turmalinas salieron a la luz, aquellas que hoy se conocen como “turmalinas Paraíba”, gracias al incansable trabajo del geólogo Héctor Dimas Barbosa. Esta es la única variedad de turmalina que contiene cobre y a él se debe su maravilloso color, así como su intenso brillo.

La turmalina Paraíba es de esas gemas que rompen con el paradigma de que el diamante es la piedra preciosa más costosa de mundo, pues claramente hay otras piezas que pueden superarla en belleza y en el valor de la misma por quilates. ¿A qué se debe esto? En primer lugar a la demanda, en segundo lugar a la belleza y en tercer lugar a lo difícil que es hallarlas y extraerlas de la naturaleza. 

En el mercado de la joyería la Turmalina Paraíba y la también conocida Tanzanita alcanza un precio por quilate superior a los 800.000 euros que distan mucho de los 10.000 euros por quilate de los diamantes que han protagonizado tantos momentos de tantas personas en el mundo. Esta diferencia tan abismal se debe a que esto se debe a que por cada 10.000 diamantes que son extraídos de la naturaleza solo se obtiene una turmalina Paraíba.

Curiosamente, hace algunos años, en 2003, apareció una nueva ola de turmalinas azul verdosas y luminosas, estas provenían de las montañas de cobre ubicadas en Mozambique y Nigeria. Muy parecidas a Paraíba en todos los sentidos, con muy pocas diferencias químicas a las de Brasil, estas han podido pesar hasta cinco quilates o más.

Algunas de las teorías indican que debido al parecido entre las gemas, ambos territorios en algún momento de la historia del planeta tierra, debieron estar unidos (el recordado Pangea) y fueron separados debido a una gran cantidad de movimientos tectónicos, durante miles de años.

Finalmente, más allá de su belleza y su rareza, esta gema no puede ser conocida, si en el mundo no hay marcas o personas que inviertan en ellas. Afortunadamente, casas de modas importantes como Dior, o la casa joyera por excelencia Tiffany & Co fueron de las primeras en usar Paraíba del Brasil en sus joyas; asimismo, gracias a clientes como Taylor Swift, Heidi Klum y Salma Hayek que las lucieron y de esta manera atrajeron la atención de los amantes de la joyería a nivel mundial, así como los medios de comunicación, convirtiendo a la Turmalina Paraíba en la más valorada del mundo.