En el mundo de la moda, como en cualquier ámbito, hay dichos populares como “no se vuelva miel, que empalaga”, “el exceso de cortesía, es descortesía”, “todo en exceso hace daño”, o bien frases de mujeres  famosas como Gabrielle Emile Le Tornellier de Breteuil, Marquesa de Chatelet, quien decía “las mujeres necias siguen la moda, las pretenciosas la exageran; pero las mujeres de buen gusto pactan con ella.”

Traemos a acotación estas frases, para abordar el tema principal de este artículo, referido a los excesos al vestir, sobre todo cuando se trata de las “licras”, tela de cual se confeccionan prendas deportivas muy usadas por la mujer moderna, por su comodidad, practicidad y por favorecer la silueta de aquellas que poseen un buen cuerpo, aunque son usadas sin distinción por muchas a las que no les favorece, ya que su característica principal es la alta flexibilidad, que la hace pegarse excesivamente al cuerpo.

Este exceso al usar las licras en diversidad de eventos, es lo que ha ocasionado que en ocasiones se vean como vulgares y muy comunes. Hay que tener cuidado con el uso de estas prendas, ya que se ven muy bien en muchas mujeres, al momento de hacer ejercicios, salir de compras, andar en la calle de manera informal, pero en muchas otras ocasiones no son las más adecuadas.

No debe confundirse los leggins con las licras, ya que los leggins son prendas elásticas ajustadas, usadas generalmente por las mujeres sobre las piernas, como calentadores de piernas o medias, pudiese decirse que son pantalones hechos de telas flexibles ajustados al cuerpo.

Estos son elaborados en otras telas como algodones, drill, mezclilla, sedas, linos, o combinaciones de ellas, luciendo más presentables y menos informales, de acuerdo, por supuesto, de las demás prendas con las cuales se combinan, de los colores, de su grado de ajuste al cuerpo, etcétera. La licra es una fibra sintética, elástica e indeformable, que se utiliza utilizada para confeccionar ropa de gimnasia, medias,  ropa interior y trajes de baño, que posee además cierto mayor brillo, y es mucho más informal.

Sin embargo, algunas personas nombran a la licra como una prenda de vestir, incluyendo a los pantalones de ejercicios, pantalones cortos, franelas, camisetas, etcétera; y están errados al usar esa conceptualización, ya que la licra simplemente es la fibra sintética con la que se elaboran esas prendas.

Una vez aclarado el punto, debemos señalar que las prendas confeccionadas con licra  son altamente usadas por las mujeres y hombres, pero se abusa  en su uso, ya que han  pasado de ser prendas deportivas a prendas utilitarias que se usan indistintamente del tipo de actividad que se esté realizando, debido a la comodidad que brindan y a que resaltan las líneas del cuerpo, así como los defectos que éste  posea, por lo cual hay que tener mucho cuidado al usarlas, sin en realidad se quiere lucir bien.

Esto lo exponemos, porque generalmente asociamos el “buen vestir” con la adecuada elección de la ropa de acuerdo al momento, evento y circunstancias a las cuales nos exponemos, para que el atuendo favorezca la imagen de cada persona, sobre todo de esa mujer moderna, práctica, coqueta, que siempre quiere verse bien delante de todos.

Para ello, hay que procurar mostrar una imagen agradable y armoniosa a las personas con quienes interactuamos, nos relacionamos y forman parte de nuestro entorno, así como lucir apropiadamente en los sitios de trabajo, reuniones formales, asistencia a entes e instituciones donde gestionamos algún documento o hacemos algún trámite, debido a que buena medida de ello dependerá el criterio que los demás se formen de nosotros, e incluso condiciona nuestras relaciones y credibilidad.

Ahora bien, el abuso de las prendas elaboradas con licras en distintos ambientes y en cuerpos para los cuales resultan inapropiadas, hasta ordinarias y de mal gusto, porque resaltan excesos que con otras prendas no serían tan evidentes, tiene que ver con la manera como la misma industria de la moda y los medios publicitarios promueven inadecuadamente su  uso, confeccionando modelos y estilos cada vez más distorsionados y haciendo ver que se pueden llevar a cualquier lado, indistintamente como te queden.

Actualmente  existen modalidades de prendas de licras con rasgados o ripiados al estilo de los jeans, con el objetivo principal de encontrar nuevos mercados, no importa cómo se influya en las masas, sin embargo, debemos reconocer que la elección final la tiene cada quien, porque muy bien llevar las prendas o leggins elaborados con  licras al gimnasio, al parque, la playa, para salir de compras, pero llegar a usarlos para asistir a una reunión, a hacer algún trámite, o cualquier actividad que sea más seria y formal, resulta chocante y grotesco.

Pero no ataquemos tanto a las famosas licras, porque no todo es negativo, sólo inadecuado uso lo es, están muy como prenda deportiva, pues permite una gran elasticidad y comodidad, también son usadas por las personas gruesas como prenda interior y complementaria, con la finalidad de evitar rozaduras y quemaduras en los muslos.

En consecuencia, lo que realmente resulta de mal gusto de muchos al vestir es el abuso de estas prendas de licras, las cuales perfilan una figura que realmente no se ve bien, que muchas veces es criticable, por el exceso de notoriedad de cierta partes del cuerpo, y su uso inapropiado en diversos espacios, que pueden verse resaltado por las combinaciones que se hacen con ellos, el maquillaje, peinados y/o accesorios, y un sinfín de pequeños detalles, que más allá del gusto estético son consecuencia de la poca importancia que le hemos dado al vestir, creyendo que es algo superfluo y para nada trascendental.

Entonces, la cuestión se trata de elegir el momento adecuado para usar las licras o los leggins, porque si puedes verte hermosa y agradable con estas prendas, pero en el lugar  y momento apropiado, manteniendo el buen gusto, el cual se puede adquirir a través de asesorías, de buscar información, se trata de vestir con sencillez, modernidad y  de que logremos combinar los recursos con las que contamos de la mejor manera, para estar acordes a las circunstancias, no sólo para que los demás nos vean bien, sino para vernos nosotras mismas bellas y bien presentadas.

De esta manera, no es que se va a dejar de usar esas licras que gustan tanto, a renunciar a su comodidad, sino de que a la hora de comprar la ropa y de vestirnos, se debemos favorezcan nuestras características corporales, que esconden esa parte que no deseas que se vea, y que al final destacan nuestra personalidad y nos permita lucir espléndidas, con una buena actitud, que atraiga las miradas de manera positiva.

Por ello, es importante procurar la simplicidad en el vestuario, las joyas, el calzado, las carteras y los accesorios, porque puedes llevar un leggins discreto fabricado en una tela gruesa y no muy ceñido al cuerpo, y si lo combinas con la chaqueta o blusa apropiada, unas joyas que te agreguen distinción, unos zapatos elegantes, un buen maquillaje y peinado acorde, podrás llevarlos casi a cualquier lugar.

Por el contrario, si optas por un leggins de licra muy apretado en una tela delgada que deforme tu cuerpo, en tonos inapropiados, joyería exagerada, entre otros detalles de mal gusto, lamentablemente te tendremos que anotar en la lista de las mal vestidas y de las que abusas de la licra y los leggins.

En este sentido, dejando a un lado por un momento el tema de la licra, debemos resaltar que los leggins son una prenda muy de moda, que han marcado una tendencia importante en la industria de la moda, y lo han convertido en una pieza obligatoria en los closets de muchas mujeres.

Estas prendas se caracterizan por ser cómodas, suaves, delgadas,  elásticas, y de acuerdo a  la resistencia y el grosor de la tela, pueden parecer pantalones, que se muestran en el mercado de distintos largos, cortos, a la altura de la  pantorrilla y largos hasta  los tobillos. También son elaborados en varios tipos de telas, infinidad de colores, estampados, etcétera.

Sin embargo, es conveniente presentar algunas recomendaciones a todas esas mujeres modernas que quieren lucir bien llevando un leggins:

–Es conveniente adquirir leggins de licra gruesa que sean más resistentes,  para evitar que se desgasten y que no se note la ropa interior.

–Se deben utilizar tonos oscuros, que sirven para combinarlos con una mayor cantidad de prensas,  además de que estilizan  visualmente la figura y, esconden  posibles imperfecciones de tu piel en glúteos y piernas.

–El tamaño del leggins es importante, debiéndose evitar comprarlos muy ajustados o muy anchos, se debe adquirir la talla exacta, para no deformar la figura, y no verse mal arreglada, con mal gusto, eso jamás.

–El uso de ropa interior adecuada es fundamental para no lucir grotesca, ésta debe ser de la talla adecuada y sobre todo que sea del mismo color que los leggins.

–Si se posee un cuerpo armonioso, los leggins de licra se pueden usar con tops o una blusa corta y ajustada; dependiendo del sitio donde vayas, y la forma como los combines. Si llevas un top puedes incorporales una chaqueta abierta para lucir tu figura sin ser tan insinuante. También se pueden combinar  con minivestidos,  minifaldas o blusones.

–Algo muy importante es no usar leggins de colores claros  como el blanco o tonos pastel, porque se ven poco refinados, y se verán grotescos si no  se posee un cuerpo esbelto y tonificado.

En definitiva, las licras y los leggins pueden llegar a convertirse en el peor enemigo al salir a la calle, ya que puedes llamar la atención, pero no precisamente porque vas bien vestida, sino por el contrario, puedes lucir vulgar, desaliñada y/o grotesca, dependiendo de los factores mencionados anteriormente, que en resumida son:   el lugar y momento para lucirlos, el grueso y transparencia de la tela, el color, el tamaño, la ropa interior y finalmente y no menos importante, las prendas y accesorios que se escojan para combinarlos.