Si usted creía que los pecados capitales se limitaban a la moral, se equivoca, ya que estos mismos 7 pecados capitales que todos conocen también son aplicables a la moda, por lo que ponga mucha atención para que no ande por el mal camino y vaya al infierno del “fashion”.

El primer pecado, la lujuria, es más común de lo que cree. Por supuesto, a qué mujer no le encanta calzarse sus más altos tacones de aguja y encender la llama con su hombre, o sencillamente arreglarse para salir y atraer miradas por donde pase, sin embargo, no se exceda, en atuendos demasiados reveladores, que lejos de favorecerla, la harán lucir muy mal.

Por otra parte, para nadie es un secreto que las mujeres viven en una constante presión sobre su peso. Es que la gula invade sus miedos y pesadillas, y esto afecta a la hora de ponerse sus pantalones favoritos y descubrir que no le quedan, o que el vestido que escogió hace meses para esa salida especial ya no cierre, y la obliga a recurrir a blusones y ropa holgada que en nada la favorecen y resulta todo un pecado.

Uno de los peores pecados que puede cometer, es ser avariciosa. Dejarse llevar por el letrero que grita “oferta” y la incita a comprar cuatro pantalones que no le gustan, no le quedan bien o que sencillamente no usará nunca, todo por comprar algo más barato. No caiga ante la tentación, recuerde que “Lo barato sale caro”. Deje la avaricia, su armario y su bolsillo se lo agradecerán.

Muchas veces la falta de tiempo pasa factura, y lo demuestra en su vestimenta. No caiga en la pereza, trate de maximizar su tiempo para que no se note que se quedó dormida y cogió lo primero que encontró y terminó resultando en un vomitivo arcoíris de colores que ni siquiera combinan, y que resaltan sus ojeras y su cansancio.

Ir de compras es un momento crucial en la vida de cada mujer, y hay veces en las que la ira gana. Este es un tremendo pecado capital, por mucho que desee esos hermosos zapatos dorados que vio en la estantería y que esa mujer se ha llevado antes que usted, debe calmarse, porque la ira puede traer consecuencias terribles, y nadie quiere irse de una tienda sin ropa y sin unos cuantos centímetros de cabello debido a la salvaje pelea por unos zapatos o un bolso de última moda.

Todas han sentido envidia en algún momento, anhelando los costosos vestidos y zapatos que lucen otras, en vez de valorar esos curiosos zapatos que consiguió en el centro y que lucen perfectos con aquel vestido azul de tirantes que tanto le gusta.

Por supuesto, también hay que ver a las mujeres del otro extremo de la envidia, que son quienes deciden optar por el séptimo pecado capital: la soberbia. Les encanta ser arrogantes y lucirse de su costoso bolso, sin tener mucho más que presumir realmente.