Los verdaderos motivos por los que hay Personas que hablan solas en voz alta.

¿Cuántas veces has repasado la lista de tareas pendientes en voz alta? ¿Y cuántas has hablado en voz alta estando solo para resolver algún conflicto? Se trata de un hábito muy común entre la población y, aunque en la edad adulta se pueda percibir como un problema, lo cierto es que no tiene por qué ser nada malo.

«Tradicionalmente hemos percibido el hecho de que en muchas ocasiones los niños hablen solos como algo natural. Sin embargo, cuando esta costumbre se extiende hasta la edad adulta empezamos a percibirlo como algo extraño o patológico».

Esta tendencia a hablar solos durante la infancia se conoce como ‘habla privada’ y se basa en «la expresión oral de nuestros pensamientos», por lo que resulta ser un hábito beneficioso para el desarrollo cognitivo. 

En el caso de las personas adultas, este hábito puede volver a aparecer en «aquellas ocasiones en que debemos hacer frente a problemas o experiencias del entorno que nos resultan muy desafiantes» y es una técnica efectiva «a la hora de desarrollar nuevas competencias y capacidades», añade la experta.

Lejos de ser un hábito preocupante, el soliloquio podría ser inteligencia emocional que ayuda a la motivación y a encontrar un mejor sentido a una situación en concreto.

Inteligencia emocional

Qué equivocados están aquellos que tildan estas conversaciones de «locas». En realidad, todas las personas lo hacemos en determinados momentos de nuestra vida y formaría parte de nuestro propio desarrollo emocional y cognitivo como seres humanos. En cambio, para aquellos que lo practican casi diariamente podría ser un signo de mayor inteligencia emocional «ya que ayuda a auto gestionar y ordenar nuestro mundo interno». Lo que sí es importante es que, este auto diálogo «sea lo más respetuoso y amable posible» para que nos ayude: «Cuidado con insultarnos, faltarnos el respeto y reprocharnos o castigarnos».

De hecho, los expertos en psicología sí que recomiendan esta destreza: «En nuestra práctica profesional, nuestro objetivo es desarrollar la capacidad reflexiva o «mentalización» de las personas», dice la experta en psicología, por lo mantener «conversaciones», ya sean internas o en voz alta con uno o una misma, a priori, no es nada malo. «Nos puede ayudar a encontrar un mejor sentido a una situación, a aclarar ideas en voz alta, a aprender algo que estemos estudiando, a mantener la calma en ciertos momentos, a organizar nuestra mente y emociones…»

Puede servir para manejar el estrés

A nivel general, el diálogo interno es un mecanismo que resulta útil para aprender y puede aportar herramientas para resolver algún tipo de conflicto. 

En este sentido, un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan y la Universidad Estatal de Michigan evidenció que hablar en voz alta puede ser beneficioso para el bienestar emocional. 

La investigación, publicada en Scientific Reports, sugiere que hablar en voz alta en tercera persona puede servir para aliviar el estrés y controlar las emociones. Los investigadores destacan que hacerlo en tercera persona puede ayudar a mantener un distanciamiento de los problemas y tener así otra perspectiva para analizar las emociones.

Puede potenciar distintas habilidades, como la memoria

Pero, ¿qué beneficios tiene hablar en voz alta sin nadie alrededor?

«Son muchos los estudios acerca de los procesos de memoria que apuntan hacia la idea de que hablar en voz alta mientras estudiamos o el habla auto dirigida expresada mientras realizamos una tarea mejoran la memorización y el asentamiento de recuerdos».

Niños, mayores y personas que viven solas

¿Es más frecuente ver a niños y personas mayores hablar solos en voz alta?, “la frecuencia es la misma. Sin embargo, la finalidad de estos soliloquios es diferente según la edad. Durante la infancia, los niños experimentan con las palabras a modo de juego y es que autores importantes, dotaron de importancia a los soliloquios como potenciadores del desarrollo cognitivo a todos los niños entre los 7 y 9 años de edad. Por otro lado, en adultos y personas mayores su utilización es una forma de proyectar sus emociones o un modo de pensamiento en voz alta”.

Las personas jóvenes que viven solas, al disponer de más tiempo en ‘soledad’, llevan a cabo más conversaciones consigo mismos. De hecho, en las personas mayores puede ser más frecuente cuando un miembro de la pareja fallece, recreando conversaciones con el otro.

Hablar solo no es signo de locura

Cuando una persona habla sola, es criticada o parece que está mal vista. ¿Deberíamos cambiar esa forma de pensar y dejar de juzgar por ese motivo? “Totalmente, hablar con uno mismo no es un síntoma o signo de locura. Todo lo contrario, dados los beneficios que tienen los soliloquios y lo que nos ha ido mostrando la literatura científica a lo largo de los años, normalizar esto sería lo más ventajoso. Si en un niño vemos normal que hable solo, ¿por qué no en un adulto? ¿por qué no en una persona mayor?”, se pregunta Garrido.

Por otra parte, el psicólogo de Instituto Centta recuerda que “en trastornos psicóticos como la esquizofrenia sí son frecuentes los soliloquios provocados por las alucinaciones auditivas que puede llevar consigo este trastorno. En estos casos se considera patológico. Lo mismo ocurre cuando aparecen las denominadas risas inmotivadas a raíz de escuchar alucinaciones que puedan decirle algo que le genere la necesidad de reír. Sin embargo, no es correlativo el hecho de que las personas que hablen solas o se rían estando solas tenga que ser por algo patológico”.

¿Cuándo llega a ser perjudicial hablar con uno mismo?

Hablar con uno mismo tiene un límite donde si lo atravesamos sin control, puede volverse contraproducente. Y es que todo cambia en el momento en que las conversaciones con nosotros mismos son dañinas o están basadas en el reproche. De hecho, uno de los aspectos más importantes en el autocuidado es cuidar la manera en que nos hablamos. Cuando en esas conversaciones aparecen oraciones como Mira que soy tonto, ya me he vuelto a equivocar o Todas las decisiones que tomo son equivocadas, normal, siempre hago todo mal, una de las consecuencias más probables va a ser la baja autoestima.

Otra duda que puede surgir es si hablar solo continuamente podría afectar a la relación con los demás. “Todo depende desde el punto de vista de cómo se entienda afectar. Ya que, como mencionaba anteriormente, son dos planos totalmente diferenciados y la finalidad en ambos casos no es la misma. Si partimos desde la premisa de que hablar solo podría debilitar las habilidades de relación con los demás en un ámbito social, esto no sucede de esta manera. Si partimos de la base de que hablar solo (reflexionar) nos ayuda a tomar decisiones, esto sí puede influir en la relación con los demás.