Cada día es más necesario disfrutar de un equilibrio mental, espiritual y físico que nos ayude a llevar una vida llena de salud y bienestar. El Tai Chi, puede considerarse una opción muy completa para encontrar una estabilidad casi perfecta en ese sentido, ya que su práctica, se basa en el fortalecimiento del cuerpo, mente y conocimiento de sí mismo, para de esta manera, lograr así un buen vivir.

Está técnica milenaria, considerada un arte marcial con aplicaciones terapeutas, se originó en china, y no se sabe quién la inició y desarrolló. Ahora bien, existen hipótesis que confirman su estrecha relación con el Taoísmo, religión oriental con 2.500 años de antigüedad; la razón, son los principios teóricos que comparten; por lo tanto, solo se han tomado en cuenta dos teorías sobre el origen del Tai Chi: la del monje taoísta Zhang San Feng quien observando la lucha entre una serpiente y una grulla desarrolló la técnica y, la de Chen Wang Ting, quien se inspiró en el Libro de boxeo de 32 posiciones y en el Libro taoísta del patio amarillo.

El Tai Chi, forma parte de la Filosofía de la Naturaleza china, por eso, está relacionado con el Yin y el Yang, el Chi o Qi y también con la medicina china más antigua y tradicional. Para los chinos, las personas, los animales y las plantas tienen su propia energía (Chi), que debe estar en equilibrio; pero cuando esto no sucede, se manifiestan los problemas de salud. De aquí, que esta disciplina oriental, trabaje las diferentes formas de energía, uniendo meditación con ejercicios físicos, para conseguir estabilidad entre cuerpo, mente y espíritu.

Recientemente, el profesor Rhayun Song, de la Universidad Nacional de Chungman (Corea del Sur) y el médico Bioenergético Fabio Rodríguez, del Instituto de Desarrollo Humano, en Colombia, entre otros, han realizado estudios importantes referido a la práctica del Tai Chi y la mejoría de la salud en varios aspectos.

Los resultados de estos estudios han arrojado, primeramente, que las piernas y los músculos se fortalecen significativamente, al igual que el equilibrio corporal, mejorando toda la parte ósea. Otro aspecto importante que alivia la práctica de esta disciplina es el estrés y, con ello la desaparición o mejoría de dolencias emocionales como las gastritis, ulceras y colon irritable.

En cuanto al sistema cardiovascular, los expertos mencionan que la tensión arterial alta disminuye, generando mayor oxigenación, evitando de esta manera, alteraciones vasculares, como la hipoxia y la arteroesclerosis. Asimismo, la microcirculación cerebral, la capacidad de concentración y la memoria, también se ven beneficiadas.

Esta técnica, basada en ejercicios de estiramiento, movimientos lentos, profundos, rítmicos y armónicos, combinados con una adecuada respiración, hará que usted se recupere de muchas dolencias, inclusive el fortalecimiento del sistema inmunológico. Por todas estas razones y mucho más, que no hemos mencionado en esta oportunidad, usted debería intentarlo, ya que la ciencia avala esta disciplina, practicada por miles de personas de todas las edades, en gran parte del mundo.