Si en estas vacaciones decide viajar a París, no podrá dejar de visitar una de las catedrales más famosas del mundo, como  lo es la espectacular Catedral de Notre Dame, una de las paradas obligada que todos los viajeros deben hacer. Ubicada frente al río Sena y conocida también como Nuestra Señora de París, es una de  las iglesias góticas dedicada a la Virgen María, cuya construcción se inició en el año de 1163 y finalizó en 1345.

Su principal característica destaca en que esta construcción fue erigida en el lugar donde la población Celta celebraba sus cultos en la antigüedad y en donde existió, además, la primera iglesia de París conocida como la Iglesia de Saint.Etienne. Su estilo gótico, reflejó muy bien el resurgimiento de una sociedad que quedó completamente golpeada por la revolución francesa, tanto en lo económico como en lo político. A raíz de ese momento, se desarrolló un proyecto que duró 23 años para reconstruir algunas piezas originales, que hoy representa la majestuosidad de un trabajo de verdadera dedicación.

Asimismo, en esta catedral se han registrado importantes acontecimientos históricos, como es la coronación de Napoleón Bonaparte, la beatificación de Juana de Arco y por último pero no menos importante, la coronación de Enrique VI de Inglaterra.

El recorrido por la iglesia representa una experiencia enriquecedora e inolvidable, ya en su interior observará la cruz latina y podrá deleitarse con innumerables obras arquitectónicas como los techos abovedados apoyados en bellísimos arcos con una altura de casi de 10 metros, los coloridos rosetones y vidrieras que realizaron los orfebres de la época. Además de las estupendas esculturas de la virgen y el niño y las pinturas de Santo Tomás de Aquino, entre otras.

Cuando inicie su ascenso por la torre norte, llegará a una tienda de souvenirs y de libros, y podrá admirar las famosas gárgolas que se suelen ver en la película del Jorobado de Notre Dame, para luego comunicarse con  la torre sur.  Subir  esta torre puede ser toda una travesía si sufre de claustrofobia, ya que el espacio es un poco reducido. Sin embargo, no debe perderse de la  espectacular vista que podrá disfrutar desde los 69 metros de altura que mide el ala sur y, que le ofrece una panorámica perfecta de la ciudad de París.

Una vez allí, podrá admirar la Campana de Emmanuel hecha con oro de joyas que donaban las mujeres de la época, cuyo peso aproximado es de 13 toneladas y representa todo un espectáculo digno de admirar.

En su interior puede recibir más de 6.000 feligreses que se dan cita cada día al abrir sus puertas.  El acceso es muy fácil para los turistas, bien sea por metro o autobús público. La entrada a la Catedral es completamente gratis y solo debe pagar entrada si quiere subir a las torres y a la cripta.

Finalmente, católica o no, debe incluir en su itinerario por París, la visita a esta majestuosa obra arquitectónica. ¡Voila!